¿Qué va primero; modelo de negocio, visión, estrategia?

Qué va primero, la gallina o el huevo

Definir la estrategia forma parte de un trabajo global, al inicio del proceso de creación. Lo primero que uno tiene que hacer es diseñar el modelo de su negocio, o sea, definir cómo mi empresa va a crear valor.

En el proceso de planificación estratégica: ¿en qué momento se incorpora la definición de la estrategia?

A emprendedores y gerentes les asalta, a menudo, la duda de por dónde deben comenzar a construir o revisar su estrategia.

No existe una forma estándar ni una receta infalible a seguir, pero tras años de experiencia en la tarea de acompañar y ayudar a emprendedores y empresarios a construir su estrategia,  me atrevo a sugerir que la definición de la estrategia de una empresa o un proyecto de empresa, forma parte de un trabajo global.

Y la utilidad me ha enseñado que lo primero que uno tiene que hacer es pensar y diseñar el modelo de negocio de su empresa o proyecto, o sea, definir cómo la empresa va a crear valor. En esta actividad ya estás incluyendo, en parte, tu visión de tu empresa o de tu futura empresa.

Cuando uno emprende,  está soñando qué es lo quiere hacer y para qué quiere su negocio: lo quiere para vivir, lo quiere para asegurar el futuro de su familia, es para ser independiente y ser su propio jefe, lo quiere para triunfar ante los ojos de los demás, lo quiere para generar empleo en su entorno, lo quiere para convertirse en una gran empresa referente, lo quiere para ser una multinacional, lo quiere para hacerlo crecer y venderlo…

Cualquier emprendedor tiene un sueño, una visión.

Pero si no define la forma en la que la empresa va a aportar valor al mercado, no tiene sentido esa visión.

En muchas ocasiones, los emprendedores arrancan sus proyectos porque tienen un buen producto, una buena idea, un buen servicio en su cabeza. «Es que tengo una idea fantástica», dicen.

La primera cuestión a tener en cuenta es: tu idea será fantástica pero ¿le es útil a alguien? ¿hay alguien en el mercado que tenga una necesidad, inquietud o deseo que vaya a satisfacer con tu idea?… “pues no sé”, dicen, “pero es que esto es muy nuevo, no lo hace nadie”

¡Cuidado, a veces las cosas nuevas fracasan! y el mundo de los negocios está repleto de cadáveres de empresas.

6 de cada 10 empresas españolas no llega  los 5 años

Según datos de Eurostat y un informe de Cepyme (Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa), sobre «SITUACIÓN DE LAS PYMES EN ESPAÑA COMPARADA CON LA DE OTROS PAÍSES EUROPEOS«, el 61,5% de las empresas creadas en España no superan los 5 años de vida.

 

Supervivencia

Para evitar estar en ese grupo de fracasos, lo primero que hay que intentar es que esa buena idea responda a una necesidad realmente existente en el mercado y, en paralelo, describir cómo, con mi propuesta, la voy a solucionar.

Ese binomio necesidad-solución ya nos está generando, en parte, la visión. ¿Cómo voy y qué voy a conseguir a la hora de solucionar este problema?

La respuesta puede ser muy variada: quiero ser la empresa referente solucionando los problemas de abastecimiento de lo que sea, en el mundo; quiero ser la empresa que cuando alguien tenga una necesidad de búsqueda de información, sea yo su principal alternativa; quiero ser la empresa capaz de construir sistemas estables y seguros de comunicaciones a través de Internet sin utilizar el teléfono… Cada uno tendrá su visión y su idea.

Lo que hay que construir es la forma en la que vamos a hacer que esa creación de valor se convierta en real y sea más atractiva que la de la oferta actual en el mercado.

Este proceso de pensar en la necesidad-solución, en la visión, en el modelo de negocio, va a la par, no le puedes decir a un emprendedor… Primero el modelo de negocio, luego la visión o primero la visión, luego el modelo de negocio.

Generalmente, la visión la tiene, porque la visión es su sueño, lo que quiere hacer. Pero debe sentarse y reflexionar muy claramente sobre quiénes son sus clientes, qué propuesta de valor les va a ofrecer para que se la compren a él y cómo se la va a dar a conocer, cómo la va a construir, si eso le va a generar ingresos, etc.

Esto lo tiene que decidir al principio. Decidir o diseñar la estrategia, viene después.

Ahora llega el momento de definir la estrategia

Cuando ya tengo mi modelo de negocio creado, hay que decidir ¿cómo voy a hacerme grande, cómo voy a conseguir acercarme al mercado, como voy a alcanzar ese sueño?

Y eso es lo que se diseña o se piensa a la hora de definir la Estrategia. Por ejemplo, diciendo: «vamos a seguir una estrategia de especialización en un segmento de mercado».  Es decir, Me voy a enfocar a este determinado perfil de consumidores, a quienes les voy a hacer llegar mi producto utilizando redes sociales, o voy a montar una página web, o voy a tener un grupo de vendedores en la calle visitando puerta a puerta diciéndoles «soy capaz de hacer este producto o prestar este servicio».

Conclusión: Definir el modelo de negocio, la visión y decidir una estrategia consecuente con ello, tiene que hacerse muy al principio. Es el embrión de lo que va a ser luego la empresa.

¿Ya las tienes definidas en tu empresa?, si no es así, ¡anímate a abordar esta apasionante tarea! Nunca es tarde para hacerlo.  Y si ya la tienes, es bueno revisar las ideas con las que se puso en marcha tu empresa.